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INTERACCIÓN CON OTROS USUARIOS RECREATIVOS DEL RÍOPESCA RECREATIVA Y PIRAGÜISMO |
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Los principales problemas de interacción con otros usuarios recreativos en España se tienen con los pescadores: Introducción y normativa general ¿Afecta el piragüismo a las poblaciones de peces? ¿Afecta el piragüismo a la freza de los peces? Piragüismo y pesca ¿son compatibles? Guía básica de pesca para piragüistas… y de piragüismo para pescadores:
OTROS TEMAS RELACIONADOS: Introducción y normativa general
La interacción entre usuarios recreativos del río puede dar lugar a conflictos, que hay que armonizar. La principal interacción resulta con los pescadores, actividad que en España se estima practican sobre un millón y medio de personas. Esto introduce otro grupo de organismos gestores además de las Confederaciones, ya que las competencias en pesca fluvial están transferidas en todo el país. La mayoría de las CC.AA. tienen sus propias Leyes autonómicas de Pesca, sólo en la Comunidad Valenciana sigue vigente la Ley de Pesca Fluvial de 1942. Hay una amplia jurisprudencia constitucional sobre la capacidad de las CC.AA. para imponer restricciones adicionales a la navegación por motivos de protección de la pesca, al haber surgido este tema en la redacción de las leyes autonómicas (se puede leer un resumen de los argumentos en la STC 123/2003, de 19 de junio). La Ley de Aguas (Art. 60) impone una prioridad general en los usos del agua, en los cuales figura, en el sexto lugar, los “Usos recreativos” y, en el séptimo, la “Navegación y el transporte acuático”, aunque dicha prelación puede modificarse en los Planes Hidrológicos de cuenca. Existe aquí un conflicto de definición, por cuanto el piragüismo es siempre “uso recreativo” a la par que “navegación”, se podría entender que el legislador se refiere a la navegación no recreativa, en cuyo caso el orden de prioridad de uso del agua sería igual para pescadores y piragüistas (aunque en la práctica no es así, ya que las gestionan administraciones diferentes). De hecho, la Instrucción ARM 2656/2008 ya recoge, a efectos de planificación, el piragüismo y el remo dentro de los usos recreativos, y no de la navegación, lo que apoya la información anterior. La interacción es especialmente importante en los ríos del norte de España, en algunos ríos está prohibido navegar por el procedimiento de no otorgar autorizaciones (p.e. muchos tramos de ríos de la antigua CH Norte: Eo, Navia, Narcea, Asón, etc.) o de denegarlas sistemáticamente basándose en el informe de la administración que gestiona la pesca (Castilla y León) aunque esta exclusión tan general suele ser indefendible en los tribunales (caso de las prohibiciones en La Rioja, levantadas tras varios años de recursos). Además de por su propia normativa, las CCAA regulan indirectamente la navegación en otros casos a través de informes a las CH previos a la emisión de las autorizaciones de navegación. Entre las normas generadas encontramos un amplio rango, desde algunas asumibles sin muchos problemas reales (horarios reservados a pescadores) a otras con poca o ninguna base técnica o científica, como veremos a continuación: por ejemplo las limitaciones genéricas al piragüismo en época de freza de salmónidos, establecidas entre otros, por la Agencia Catalana del Agua, o la Cuenca Norte en Cantabria. ¿Afecta el piragüismo a las poblaciones de peces? Con respecto a la interacción pesca/piragüismo, conviene que sepas que no se han encontrado indicios de efectos negativos de la actividad de los piragüistas sobre las poblaciones de peces objeto de pesca. El único estudio científico que conocemos que aborde el tema en conjunto (tras una búsqueda exhaustiva) es el Technical Report W266 "Effects of Canoeing on Fish stocks and Angling" (Efecto del piragüismo sobre las poblaciones de peces y la pesca), encargado por la Environment Agency (la Agencia de Medio Ambiente) del Reino Unido y realizado a través de un panel de expertos reconocidos a nivel internacional que revisaron la bibliografía existente (no está apoyado en trabajo de campo). Se puede solicitar copia del informe (en inglés). El resultado del estudio es definitivo: su conclusión final dice textualmente (pag. 16) "there is no empirical evidence linking canoeing with damage of spawning grounds and fish stocks" (no existen datos empíricos que asocien el piragüismo con el daño a la freza y a las poblaciones de peces). En el único trabajo experimental que conocemos se analizan las variaciones de comportamiento de salmones del Atlántico (Salmo salar) radiomarcados, al pie de una presa en un importante río salmonero, el Dee (Escocia), en el que se registró en vídeo de forma continua la actividad de piragüistas y bañistas, para determinar si ambas actividades influían o reforzaban el efecto de la presa como barrera a la migración. El estudio es concluyente respecto a la falta concluyendo que "[in] general the impact of canoeing was of insignificant magnitude" (en general el impacto del piragüismo resultó ser de una magnitud insignificante) (pag 21); "no casual relationship was found to support the view that delay of river entry increased in a population of radio-tagged salmon, when subjected to canoeing or bathing activity" (no se encontró ninguna relación causa-efecto para sustentar la opinión de que el piragüismo o el baño retrasen la subida por el río en una población de salmones radiomarcados) (p. 21) , National Rivers Authority (1994). Impact of canoeing at Chester weir on salmon behaviour El Ministerio de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales británico (DEFRA) establece que "Whilst all water-based activities can have a direct impact on the environment, research carried on behalf of the Environment Agency found that over all, canoeing is not harmful to fish populations" (Aunque todas las actividades que tienen lugar en el medio acuático pueden tener un impacto directo en la naturaleza, las investigaciones llevadas a cabo por la Agencia de Medio Ambiente muestran que, en conjunto, el piragüismo no es perjudicial para las poblaciones de peces). Este es un primer punto a tener muy claro: los problemas que pueda originar el piragüismo son sobre los pescadores, no sobre los peces. Los organismos que gestionan la conservación de la naturaleza deberían tener esto claro. También tiene implicaciones legales. Algunas Administraciones prohíben el piragüismo a través de leyes en las que lo que tienen encomendado es la conservación de las poblaciones de peces, y en ningún caso la regulación del uso público (como pasa con ciertas Leyes de Pesca). Y sin embargo, pervierten la norma prohibiendo de forma generalizada usos que no dañan estas poblaciones frente a otros que si lo hacen. Es el caso, por ejemplo, de Asturias. En estos casos las Administraciones deberían justificar porqué se prima una actividad menos impactante sobre el recurso cuya tarea es proteger, frente a otras que lo deterioran. Al contrario que en el caso del piragüismo, existen infinidad de estudios científicos documentando los efectos negativos de la pesca y su gestión sobre las poblaciones de peces (efectos poblacionales, genéticos, patológicos, especies que se han extinguido, etc..), tanto de forma directa como indirecta. Sí es evidente, por otro lado, que un tráfico intenso de piraguas puede molestar a los pescadores (también al revés, ¿o no?: este es un caso típico de conflicto asimétrico por el uso del río, a los kayakistas nos pasa algo parecido con los rafts (Driver BL & Bassett J. 1975. Defining conflict among river users: A case study of Michigan Au Sable River. Naturalist, 26:19-23). A veces un tráfico muy ligero también molesta, dependiendo del grado de susceptibilidad y el de presunción de disponibilidad plena del recurso río. En todo caso, somos los más recientes en esto, y tenemos mucho menos peso sobre los políticos y gestores, al ser muchos menos (de momento). Es cada vez más frecuente que la normativa de espacios naturales protegidos incluya limitaciones al piragüismo en época de freza de la trucha/salmón. En la mayor parte de los casos, estas limitaciones provienen de un "cortar y pegar" normativas de otros espacios declarados anteriormente, y no de un conocimiento real por parte de los gestores de los temas que gestionan (ecología de las poblaciones de peces, uso público del río).
En efecto, hay muy pocos estudios científicos sobre el efecto causado por el paso de embarcaciones, o incluso por el vadeo del río (por posible pisoteo) en los frezaderos de salmónidos, y los pocos que hay apuntan a un efecto negligible de nuestra actividad. En principio, el problema del pisoteo de frezaderos empieza a tomar fuerza en España a partir de los años 90) como debate entre dos grandes grupos (en castellano, una muy documentada descripción del problema del vadeo y la pesca) de pescadores: los pescadores de mosca seca, más recientes (que "se meten dentro del río", sueltan los peces, etc...) frente a los pescadores de cucharilla y de cebo natural. Los pescadores de mosca suelen pescar desde dentro del río, y uno de los argumentos esgrimidos como respuesta por el colectivo más tradicional es el de que, al transitar por el río, se dañan las puestas. Como muchas "normas", esta ha migrado ahora al ámbito del conflicto piragüismo/pesca. En España, la pesca de la trucha suele estar prohibida durante la mayor parte de la época de la que hablamos (salvo la parte final), "argumento" empleado también por los pescadores: si ellos no pueden pisar el río, que no lo pise nadie, obviando esta diferencia de intensidad de pisoteo derivada de cada actividad. En países dónde se vadea con una intensidad mucho mayor de la que tenemos en nuestras aguas, no hay evidencia científica de declive de las poblaciones trucheras por esta causa (p.ej. en el Parque Nacional de Yellowstone, en EEUU). ¿De qué tipo son los daños que puede originar la práctica del piragüismo sobre la freza de los salmónidos?
Precisando un poco más: se podrían
diferenciar entre los daños que se podrían causar mientras se realiza la
freza (cortejo y puesta) y los que se podrían realizar durante el período en
que los alevines están enterrados en la grava, tras la puesta y hasta su
emergencia del frezadero.
a) El pisoteo en frezaderos que coincidieran con la orilla en zonas de embarques/desembarques (un punto determinado del río), o durante las nadadas mientras se recupera el material. Los que conocemos como se desarrolla la actividad piragüística sabemos que el tiempo que pasa un piragüista de pie sobre el cauce del río en invierno es casi nulo. Normalmente, en el curso de un día de piragua, se pisa sobre el sustrato exclusivamente al embarcar o desembarcar, y más aún en la época invernal que nos ocupa: a diferencia de los pescadores, que utilizan siempre vestimenta seca (botas aislantes de altura variable), los piragüistas utilizan mayoritariamente vestimenta húmeda (botines y traje de neopreno), que a temperaturas inferiores a 10ºC hacen poco confortable andar por el río más de lo estrictamente imprescindible. Sobre el efecto del pisoteo sobre los frezaderos sólo hemos encontrado un único trabajo científico : Roberts, B. C., and R. G. White. 1992. Effects of angler wading on survival of trout eggs and pre-emergent fry. North American Journal of Fisheries Management, 12:450-459 (Efecto del vadeo de los pescadores sobre la supervivencia de huevos y alevines emergentes de trucha) En él, los investigadores construyeron una serie de frezaderos artificiales de trucha común y trucha arco-iris, que se pisotearon diariamente de una a dos veces al día. Con este nivel de pisoteo se originaron mortalidades entre el 2,8% y el 37,4% de los huevos, que aumentaron sustancialmente al pisarlos diariamente dos veces. Con estas cifras, los investigadores concluyen lo siguiente: "Restriction of wading could be an effective management tool if trout spawning habitat is limiting and angler use is high during egg development" (Las restricciones al vadeo pueden ser una medida de gestión eficiente si el hábitat apto para frezaderos de trucha es limitante y el uso por los pescadores alto durante el período de desarrollo de los huevos) (las negritas son nuestras: volvemos a insistir en las diferentes intensidades de pisoteo generadas por cada actividad). El mismo estudio citado en el apartado anterior (Technical Report W266 "Effects of Canoeing on Fish stocks and Angling") dice textualmente al respecto: "there is no empirical evidence linking canoeing with damage of spawning grounds....." (no hay datos empíricos que asocien el piragüismo con el daño a la freza... ). b) En cuanto a los daños derivados del tránsito de embarcaciones sobre los frezaderos, efectos mecánicos de las paladas y diferencias de presión, de momento no hemos encontrado ningún trabajo relevante, seguimos buscando... Durante el desarrollo embrionario los huevos de salmónidos muestran una sensibilidad variable a las perturbaciones mecánicas. Es durante las primeras etapas de desarrollo del huevo cuando éste es más sensible a las perturbaciones (por ejemplo entre 40 y 170 grados día para la trucha steelhead). A partir del momento en el que el ojo se aprecia en el embrión, la susceptibilidad a las acciones mecánicas desciende notablemente (Jensen & Alderdice, 1989. Comparison of mechanical shock sensitivity of five pacific salmon and rainbow trout. Aquaculture, 78:163-181). Por lo tanto, durante la parte final del período de incubación parece también menos probable aún la aparición de daños. En fin, también existen estudios que apoyan la nula incidencia sobre el comportamiento y supervivencia de juveniles de salmón (ya fuera de los frezaderos) respecto del paso de kayaks, si bien se aprecian respuestas comportamentales cuando los barcos pasan justo por encima de los juveniles (Satterwaithe, 1995. Effects of boat traffic on juvenile salmonids in the Rogue River. Oregon Dpt of Fish and Wildlife. Oregon)
Hay que tener en cuenta dos consideraciones más: Primero, los frezaderos son zonas con unas condiciones ambientales de velocidad, sustrato (sobre todo éstas dos) y profundidad muy determinadas. El hábitat adecuado para frezaderos es frecuentemente menor del 5-10% de la superficie total del río, incluso en algunos tramos de río no los hay, y la trucha se tiene que subir a los arroyos o a otros tramos a frezar. Sería bueno tener inventariados estos tramos -muy rara vez los tienen- para ser más eficaz con las prohibiciones: p.ej. con prohibir el embarque/desembarque en determinados sitios muy localizados se eliminaría gran parte del daño potencial). Mientras que el pescador se desplaza fundamentalmente por zonas relativamente someras y de flujo más laminar (las que pueden tener más frezaderos), el piragüista hace todo lo contrario: su barco traza por las zonas de más corriente, más profundas, y más turbulentas (sobre todo esto último): la zona con menos frezaderos.
Finalmente, los mecanismos de regulación de las poblaciones de salmónidos hasta su talla de captura tienen lugar principalmente por mortalidad después de la emergencia del frezadero, con lo que el efecto final de las actuaciones que estamos discutiendo sobre la población pescable parece despreciable. Hay infinidad de estudios que documentan la intensidad de regulación de las poblaciones de truchas por la mortalidad durante las fases juveniles, quizás el más conocido sea el de JM Elliot, 1994 Quantitative ecology and the brown trout, Oxford University Press, 304 p. Conclusiones Cuando se impone una limitación "genérica" por la freza en una normativa de un espacio natural, la Administración tira por la tremenda y mete en el mismo saco los dos períodos (Ejemplo: normativa de la ACA sobre piragüismo en aguas catalanas de la cuenca del Ebro) De todo lo anterior se deduce que prohibir el piragüismo de aguas bravas durante tres o cuatro meses en tramos de kilómetros de longitud, a raíz de su efecto sobre la puesta de los salmónidos es una medida absolutamente desproporcionada y carente de base científica, demostrando un desconocimiento grande de lo que se gestiona. Suele responder a la presión ejercida por otros colectivos (pescadores) que en esa época no tienen acceso al río. Otra cosa es que se prohíba en determinadas zonas muy localizadas para proteger frezaderos importantes (previamente inventariados, por supuesto). Por tanto, una sugerencia es que, en los trámites de información pública de declaración de espacios protegidos, en normativas restrictivas de navegación, o en caso de denegación de permiso en determinados tramos en época de freza, se alegue por parte de clubes, federación y piragüistas individuales la falta de base científica o técnica para imponer este tipo de restricciones tan generales. También que pidáis que se defina en la normativa los lugares importantes para la freza, y que se limiten las prohibiciones de embarque/desembarque a esas zonas. Podéis copiar libremente la información anterior a estos efectos. Piragüismo y pesca: puntos de contacto Tampoco es un mal objetivo que todos nos entendamos. ¿ No deseamos ambos colectivos que los ríos estén en las mejores condiciones posibles? La mayor parte de las personas de ambos colectivos son sensatos y pueden entender los objetivos de cada cual si se explican. En todo caso, te sugerimos:
En muy contadas ocasiones los piragüistas somos sometidos a agresiones por parte de otras personas (no siempre pescadores), a veces con riesgo para la vida de las personas: lanzamiento de piedras, colocación de alambres cruzando el río para impedir la navegación. En estos casos, lo recomendable es no perder la calma, sacar el teléfono móvil (que ahora llevamos casi todos) y denunciar a la autoridad la agresión. Aquí tienes más información (en inglés) sobre estos temas. |
Este sitio se actualizó por última vez el 26 de noviembre de 2009